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domingo, 24 de enero de 2016

395. EL AMULETO.

Siempre he sabido que un amuleto sólo puede ser considerado como tal si te lo regalan o si lo encuentras. Esta canica me la ha regalado una artista a la que he encontrado, por casualidad, esta mañana.

Pese a que formaron una parte importante de los juegos de mi infancia, nunca, ni entonces ni ahora, me había planteado la contradicción que encierran estas bolas. ¿Cómo un objeto de cristal, material frágil por antonomasia, puede estar planteado para golpear y ser golpeado por otras canicas?

He ahí la contradicción. Y el enigma. Quizá el milagro. De esta forma de sentir de todos los que, alguna vez, hemos sido golpeados. 

lunes, 20 de enero de 2014

312. LLEGÓ.

La bandeja de poliespán llegó, pese a su fragilidad, entera.

Me imagino que hubo un cartero que, al verla, la salvó del aplastamiento de la saca de correos y la colocó encima del resto de paquetes y cartas.

Decidme si esto no es razón suficiente para seguir creyendo en el ser humano. 

Porque, aunque nos hayan enseñado que, para sobrevivir, hay que ser fuertes, ocurre que, a veces, sólo mostrando nuestra fragilidad llegamos a conocer lo mejor de los que nos rodean.

domingo, 29 de septiembre de 2013

270. MI PUNTO DÉBIL.

El punto débil es mi propuesta para el proyecto de mail art sobre El Punto organizada por Peperina Bedano, de Buenos Aires (Argentina).

No puedo negar que se trata de un autorretrato. Como no voy a negar que mi punto débil es también mi punto fuerte

domingo, 10 de febrero de 2013

188. EL CUENTO DE LAS PUERTAS ABIERTAS.


El cuento de las puertas abiertas comienza cuando descubres que tú también eres vulnerable.
Localizar, al fin, el lugar exacto donde residen tu miedo y tu vergüenza. Comprender que tu capacidad para sufrir no es otra cosa que tu capacidad para mirar, para crear, para compartir. Tu capacidad para amar.
Abandonar, entonces, la idea de querer ser otro. Renunciar a mejorar, a permanecer en el intento constante. A no llegar. Dejar de aceptarte para empezar simplemente a gustarte.
Y salir ahí afuera. A bailar desnudo frente a los espejos.