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jueves, 23 de junio de 2016

408. EL GENIO

A los pocos días de enterrar a mi padre, hice un poema con su monedero. Guardé en su interior algunas letras, lo fotografié y le puse de nombre La Fortuna.

Mi padre murió sin saber que yo escribía. Que dedicaba mi tiempo a disparar fotos, a estudiar las vanguardias artísticas, al arte del collage. En una palabra, a lo inútil.

Hoy, un señor desconocido me pide permiso para utilizar el poema. Quiere que La Fortuna sea la imagen de portada del próximo número de su revista.

Cuando yo era un niño, algunas de mis ocurrencias desesperaban a mi padre. Un día, enfadado de verdad, me aseguró que yo, de mayor, sería un genio o sería otra cosa. 

Imagino que, en algunas semanas, un ejemplar de la revista llegará al buzón. Ese día, como todos, voy a acordarme de mi padre. Incluso, puede ser que me invada la tentación de contar algo, a los que aún quedan, sobre esta forma mía de vida.

Por lo demás yo siempre lo he sabido. Lo sabía cuando era un niño y lo sigo sabiendo ahora. Que soy un genio. Un genio de esas lámparas que alumbran con una luz extraña.

martes, 10 de noviembre de 2015

389. DESCANSO.

Descanso fue la palabra que la organización de la IV Espiral Poética por el Mundo me asignó junto con la invitación de participación en este hermoso proyecto.

Descanso llegó la misma tarde en que mi padre se fue. Mi padre, Miguel L. Laguna.

lunes, 4 de noviembre de 2013

287. NOVIEMBRE.

El primer día de octubre pensé que era muy afortunado. Bueno, si dejamos a un lado el eufemismo, lo que en realidad me dije fue: septiembre ha pasado y mi padre no se ha muerto.

Pero octubre, enseguida, se convirtió en la imagen del mes de octubre estampada en el calendario. Las dos manos que no me dejaron olvidar aquel poema que había escrito hace meses sobre las dos piezas que no encajaban.

Mi error no fue dudar, sino escribirlo en un papel. Luego tú te encontrabas mis dudas repartidas por toda la casa y, casi siempre a deshora, eramos capaces de elevarlas a documento público. Sí, he dicho bien: documento público, de esos que no admiten una prueba en contrario.

Esta mañana, sin embargo, cuando llegué a la oficina y arranqué la página del calendario, supe que las piezas están comenzando a encajar. Y recordé que, de toda la vida, noviembre ha sido el mes favorito.

miércoles, 2 de octubre de 2013

273. TODO ESTO.

Te llamo y te pregunto que cómo te ha ido. Me respondes qué cómo quiero que vaya, que muy mal, que no sabes si serás capaz de aguantar todo esto.

Me cuentas que hoy has estado a punto de salir corriendo, que dudas sobre si este calvario va a servir para algo. Que si te vas a morir, cuanto antes mejor.

A mi, entonces, se me cierra el estómago. Pienso en lo fácil que sería opinar, tratar de darte ánimos, engañarte quizás. Pero sólo se me ocurre decir que sí, que llevas razón. Que vas a morirte, igual que vamos a morirnos todos.

Me despido convenciéndote de que mañana va a ir mucho mejor porque en la vida, al final, todo es cuestión de irse acostumbrando.

Cuelgo el teléfono. No sé qué hacer ni hacia dónde ir. Trato de recordar si, antes de todo esto, alguna vez fuimos capaces de ser felices. 

viernes, 2 de agosto de 2013

249. LA HABITACIÓN 101.

Otra vez aquí.

Y aunque, esta vez, las vistas no son las mejores del hospital, no tardo en darme cuenta de un detalle: la número ciento uno es la única habitación capicúa en toda la planta. 

viernes, 5 de julio de 2013

233. LA HABITACIÓN 114.


La delgada franja de claridad, que se cuela por debajo de las puertas, se ofrece como el único indicio capaz de fijar los límites de la estancia.

La escasa luz que inunda el aire de silencio.

En la habitación ciento catorce, el borboteo de la botella de oxígeno se mezcla con el sonido de la respiración de mi padre. 

martes, 11 de junio de 2013

222. CONVALECIENTE (El hueco vacío).


Es fácil escribir cuando una idea me da vueltas alrededor de la cabeza. Resulta, sin embargo, bastante complicado hacerlo cuando una maraña de ideas se enreda en mis órganos vitales: básicamente, el cerebro y el corazón.

Por eso vuelvo a este diario. Sólo para dejar un hueco.







Por si algún día recobro las fuerzas. Por si volviéramos a creer en la buena suerte.



lunes, 4 de febrero de 2013

186. LOS PADRES DEBERÍAN MORIRSE DE VIEJOS.


Esta tarde, mientas esperábamos a que mi padre saliese del quirófano, he tratado de retrotraerme a aquélla otra tarde, hace ya bastantes años, en la que en esta u otra sala de este mismo hospital, era él el que esperaba a que mi madre me diera a luz.

Entonces he recordado el poema generaciones de Ana Pérez Cañamares y yo también he dudado sobre el momento en que estábamos viviendo.

La diferencia es que hoy, cuatro de febrero, era el día mundial contra el cáncer y eso es, o debe ser, una buena señal.  

lunes, 12 de septiembre de 2011

127. POESÍA POR UN TUBO.

Llevo algún tiempo bastante interesado en la poesía experimental. O experimentando con la poesía, que no es lo mismo. Aunque podría serlo.

El caso es que ahora, en vez borradores, anoto en mi libreta proyectos de poemas visuales, poemas objeto o incluso performances poéticas que se me ocurren.

Ayer, en el cuarto de baño de mi padre, encontré este tubo de pasta de dientes. Por un momento dudé sobre si considerarlo o no un poema visual. Me imagino que podría encontrar tanto argumentos a favor como argumentos en contra.

Lo que sí me queda claro es que esta pasta contiene bradosol. Y que el bradosol tampoco está en el diccionario.