A la próxima persona que me diga que tiene miedo de decepcionarme todo el tiempo le voy a contestar, exactamente, con el siguiente poema de Mikel Laboa:
"Si le hubiera cortado las alas
habría sido mío,
no habría escapado.
Pero así,
habría dejado de ser pájaro.
Y yo...
yo lo que amaba era un pájaro"
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