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miércoles, 28 de mayo de 2014

325. LOS PUNTOS SOBRE LAS ÍES.

Yo he puesto flores sobre la tumba de Vicente Huidobro.


Era lo mínimo que podía hacer, para demostrar mi admiración hacia su obra y mi gratitud por la lección de vuelo en paracaídas.


sábado, 24 de mayo de 2014

324. ME ACUERDO.


Me acuerdo que una mañana tomé un autobús hacia Cartagena, en la provincia de San Antonio, sólo para visitar la tumba de Huidobro.

Me acuerdo que no fue fácil dar con ella, pues no se encontraba en el cementerio sino en un cerro, algunos cientos de metros detrás de la que había sido la casa del poeta.

Me acuerdo que tuve que atravesar un bosque precioso de eucaliptos y que durante todo el trayecto no me crucé con ninguna persona.

Me acuerdo que permanecí mucho tiempo en la tumba, solos Huidobro y yo. Y me acuerdo de la sensación de estar viviendo un momento mágico, solemne. Único.

Y me acuerdo de todo esto gracias a Carmen Camacho que ayer nos recordó el epitafio del poeta.

Por eso, me gustaría dedicarle a ella esta entrada del blog. Por su implicación y generosidad y por haber pasado tres días enseñándonos a fuegar con las palabras. 

viernes, 6 de diciembre de 2013

305. DESEMBARCAR COMETAS COMO TURISTAS.

Me bajo en la parada de la Universidad de Chile. Busco la calle San Diego, donde se concentran las librerías de viejo de Santiago. Hay decenas de ellas, ocupan varias cuadras (manzanas) y galerías (centros comerciales).

Pregunto por poesía visual chilena. Por poesía experimental chilena. Pregunto por el maestro Huidobro y por el amigo Nicanor.

Y aunque no resulta tarea fácil, termino por encontrarlo. Entre los manuales de geografía y la colección de revistas deportivas antiguas, el señor David González, me encuentra la joya que andaba buscando. 

martes, 27 de agosto de 2013

260. MI VIAJE EN PARACAÍDAS.


Corría el año dos mil trece y esto ocurría los domingos  por la mañana. 

En aquéllos días cambié la cama por el sofá y el café por las cafeteras. Fue la época en que compré una alfombra roja y de las flores frescas de cada sábado.  

No era fácil leer a Huidobro con la música de fondo, siniestra, de mi pecho cerrado. 

Cómo no fue fácil entender que bastaba un suspiro para volver a abrir la puerta que el huracán había cerrado.


El paracaídas es mi contribución al proyecto de mail art RAY OF LIGHT organizado por Edition Janus (Berlín).