jueves, 25 de marzo de 2010

53. ANA PÉREZ CAÑAMARES.




Cuanto más leo a los demás
más me gusta Ana Pérez Cañamares.



(O el principio del poema que está por escribir).


Foto: Ana, esta noche.

martes, 9 de marzo de 2010

52. TUS OJOS NO ESTÁN HECHOS PARA LLORAR.

Que la muerte no se pase por tu casa.
Que el dolor no llegue ni a rozarte.

Que no descubras lo feo de la vida
ni se empapen de lágrimas tus ojos.

Tus ojos
que no se hicieron para llorar.

lunes, 8 de marzo de 2010

51. POEMA ANTIBIÓTICO. LA BUENA SUERTE DE LOS NÚMEROS CAPICÚAS (IV)





Si me duele la garganta y voy al médico y me dice que es vírico y que no necesito antibióticos no me lo creo.

Si, por eso, vuelvo por la tarde a otro médico y le digo que me mire también los oídos, y que me ausculte y me dice que es vírico, que es normal con tanta lluvia y que no, que no necesito antibióticos, tampoco me lo creo.

Pero si, mientras el médico escribe su receta, miro en su cuaderno y veo que he sido el paciente número cuarenta y cuatro de esta tarde, me aferro a mi teoría de la buena suerte de los números capicúas y entonces, ya sí, estoy completamente seguro de que pronto me sentiré mucho mejor.

Por cosas así –no por otras- me declaro poeta.

domingo, 28 de febrero de 2010

50. EL FIN DEL MUNDO, TRES.


Hay un fin que es término y que a mí –ya lo he dicho- no me gusta nada.

Hay otro fin que es límite, el último pedazo de tierra firme. El lugar donde me encuentro.


Y está, por fin, el fin que es motivo, la razón de haber llegado hasta aquí y la razón de querer quedarse.

El motivo es mi próximo cuento. Se titula “la historia del fin del mundo”. No está previsto que la publique en breve, más que nada porque se trata de una historia que se escribe a cuatro manos y en la que cada día surge un nuevo capítulo.

Lo que sí puedo asegurar es que se parece mucho a un cuento de Saramago que leí hace tiempo pero que nunca se me olvida. Es un cuento de islas (como no) y ahí os regalo un trocito:


Rey: ¿Y tú para qué quieres un barco, si puede saberse?

Hombre: Para buscar la isla desconocida.

Rey:(Disimulando la risa, como si tuviese enfrente a un loco de atar, de los que tienen manías de navegaciones, a quien no sería bueno contrariar así de entrada) ¿Qué isla desconocida?

Hombre: La isla desconocida.

Rey: Hombre, ya no hay islas desconocidas.

Hombre: ¿Quién te ha dicho, rey, que ya no hay islas desconocidas?

Rey: Están todas en los mapas.

Hombre: En los mapas están sólo las islas conocidas.

Rey: Y qué isla desconocida es esa que tú buscas.

Hombre: Si te lo pudiese decir, entonces no sería desconocida.

Rey: (Ahora más serio) ¿A quién has oído hablar de ella.

Hombre: A nadie.

Rey: En ese caso, ¿por qué te empeñas en decir que ella existe?

Hombre: Simplemente porque es imposible que no exista una isla desconocida.


(La foto es de anoche)

jueves, 25 de febrero de 2010

49. EL FIN DEL MUNDO, DOS.



Yo siempre he sido muy islófilo aunque, si islófilo no fuera una palabra que venga recogida en el diccionario, rectifico y digo que yo siempre he sentido una atracción muy fuerte hacia las islas. Quizá porque, a veces, yo mismo me siento una isla en medio de un mar de no se qué continente.

Esa fue una de las razones por las que, hace ahora dos años, la intuición me llevó a viajar hasta la isla del fin del mundo. Una vez allí, la intuición se convirtió en certeza y entonces ocurrió un hecho insólito: Pese a ser una isla pequeña, que podía visitarse en poco tiempo, decidí caminar despacio para no verla entera, buscando así una excusa para volver.

Esta noche, a punto de regresar a mi isla, vuelvo a sentir que la razón del viaje no es todo lo que ya he visto, sino lo mucho que me queda por descubrir.



(La fotografía, que tomé hace ahora dos años en la isla, es del que dicen que es el Hotel más pequeño del mundo)

martes, 23 de febrero de 2010

48. EL FIN DEL MUNDO.

Mi compañero de piso está completamente seguro de que en el 2012 se acaba el mundo porque ese año, por lo visto, está previsto que se alineen una serie de planetas con la luna y él se acuerda de un documental que vio una vez en el que demostraban que esa y no otra era la señal.

Yo le digo que deje ya de recordármelo porque sólo consigue que me ponga de muy mal humor. Y sobretodo en esta época de mi vida, en la que fantaseo con ser una ballena de groenlandia y así vivir hasta los 210 años.

Y es que, si el mundo se acaba, nos acabamos nosotros. Y yo, entonces, prefiero fantasear con ser una mosca a la que, con una esperanza de vida máxima de 30 días, poco le importa lo que pase el mes que viene.

domingo, 21 de febrero de 2010

47. SÓLO TU ABRAZO.



Hay nubes que adoptan formas propias
de órganos vitales.

Hay besos que, por sí solos, bastan para llenar
cualquier poema.

Hay mañanas en las que sólo tu abrazo
me reconcilia con la vida.