viernes, 29 de enero de 2010

38. LA BUENA SUERTE DE LOS NÚMEROS CAPICÚAS.


Señores clientes:

Les anunciamos que en la mesa número veintidós está comenzando una (...) historia de amor.

Los protagonistas, sin embargo, no encuentran un adjetivo para su historia y, mientras negocian diferentes expresiones, solicitan a la voz en off que pida ayuda por megafonía.

martes, 26 de enero de 2010

37. LA FANTÁSTICA HISTORIA DE LOS YOGURES SIAMESES




Ayer, en la sobremesa, no pudimos separar dos yogures de un pack de cuatro. Tras varios intentos, optamos por comerlos por turnos; una cucharada de melocotón tú, una cucharada de albaricoque yo.

Este acontecimiento, además de constituir una señal inequívoca, me sirvió de excusa para pasar el resto de la tarde estudiando las ventajas e inconvenientes de la unión de dos cuerpos.

Para, ya en la cama, llegar a la conclusión de que eso, en sí mismo, ni es bueno ni es malo sino que dependerá, más bien, del tipo de unión que exista entre los cuerpos.

domingo, 24 de enero de 2010

36. SPRINGFIELD 1891.

El baloncesto surgió en el norte de Estados Unidos, el 17 de diciembre de 1891, como una respuesta a la necesidad de realizar alguna actividad deportiva durante el invierno. Ciento dieciocho años más tarde llegaste tú.


Viniste para llevarte el frío.

Pusiste a trabajar
mis músculos involuntarios.

Considera muy seriamente
la posibilidad de quedarte.

Que el corazón, a cuatro tiempos,
ya no quiere que te marches,
cualquier día, como el invierno.


domingo, 17 de enero de 2010

35. SUPERVIVIENTES.


Mientras miles de haitianos deambulan, medio muertos, por las noches de Puerto Príncipe, nosotros dormimos la siesta.

Mientras miles de haitianos se descomponen, ya muertos, por las calles de Puerto Príncipe, mi semen se descompone en tu pecho.

Y aunque el enviado especial asegura que Haití ya no existe, tu abrazo, como ayuda humanitaria, alivia la tarde de este domingo.

martes, 12 de enero de 2010

jueves, 7 de enero de 2010

33. TARDE DE REYES.


Decir que los Reyes me han dejado carbón
no sería del todo cierto ni justo para ellos,
pues este año, otra vez, me han traído Nada.

Yo he esperado hasta el último momento
el carbón o el chocolate con almendras
que solías traerme, antes de Navidad,
al regresar, por la tarde, cada domingo.

Sin admitir que hoy, aunque festivo,
no es domingo y que, probablemente,
no hayas pensado que te estaba esperando.