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viernes, 23 de octubre de 2015

384.EL PARAÍSO.

Hace tiempo que Esther me contó que cada vez que descubría un paraíso, se lo contaba a sus amigos. Y me imagino que sus amigos, a su vez, se lo contarían a sus propios amigos. El caso es que cuando Esther volvía, el paraíso estaba tan lleno de gente que casi había dejado de serlo.

Algo parecido podría ocurrir con las Revistas Ensambladas. Pero no. Aunque cada vez somos más, quedan artistas que, inexplicablemente, pueden no participar en este tipo de proyectos.

La imagen es del número 106 de El Paraíso, lugar que habito desde hace algunos años.

domingo, 18 de diciembre de 2011

141.LA CHICA DEL PUESTO DE LAS FLORES SECAS.

El 12 de agosto de 2008, escribí lo siguiente:

LA BODA

12/08/08 Ayer me contaba Esther que ella sólo va a las bodas románticas. Que estaba ya muy harta de ese tipo de bodas en las que el motivo principal era pagar un piso a medias y que, según ella, son la mayoría. Justo antes me había contado la historia de una amiga suya y de cómo en los cinco meses de lucha contra la enfermedad había sentido a su novio más cercano que nunca y se había dado cuenta de que él era exactamente el tipo de hombre que ella quería a su lado. Por eso una noche, mientras comían caracoles en un velador de Triana, tal como lo sintió se lo soltó y, aunque con tres años de retraso desde la primera vez que él se lo había pedido, le dijo que sí. Que quería casarse con él. La boda será a finales de septiembre y yo sólo espero que Esther decida ir, porque eso sería una buena señal.

Ayer me encontré con Esther con una amiga en un puesto de flores secas de la feria de artesanía. Después de hablar un rato con ellas, entendí que se trataba de la protagonista de aquella historia que había escrito tres años antes.

La amiga de Esther está estupendamente, y su mayor preocupación es encontrar unos patines para los reyes de su marido.