miércoles, 5 de mayo de 2010

57. MI ARTE.



Dice Adrienne Rich que arte es cualquier cosa que te permita darte cuenta de nuevo de que este lenguaje expresivo, profundamente instintivo y sin embargo consciente de sí mismo, este proceso regenerador, podría ayudar a salvarte la vida.

Yo no sé si mis fotos, mis poemas, son o no son arte. Lo que sí sé es que a veces son lo último que tengo. Mi única salvación.


(La foto es del pasado lunes)

martes, 4 de mayo de 2010

56. AVISO.

Abro la carta del banco
tras el éxito del primero
me ofertan con grandes letras
su nuevo fondo de inversión.

El asterisco me lleva hasta
la letra pequeña que advierte:
rentabilidades pasadas
no garantizan
rentabilidades futuras.

Yo lo agradezco. El aviso.
Y me lo guardo.

Para cuando se me olvide que
lo que he vivido hasta ahora
no es garantía para saber
lo que vendrá a partir de ahora.

Y es que la vida, al fin,
es un negocio de alto riesgo.

jueves, 25 de marzo de 2010

53. ANA PÉREZ CAÑAMARES.




Cuanto más leo a los demás
más me gusta Ana Pérez Cañamares.



(O el principio del poema que está por escribir).


Foto: Ana, esta noche.

martes, 9 de marzo de 2010

52. TUS OJOS NO ESTÁN HECHOS PARA LLORAR.

Que la muerte no se pase por tu casa.
Que el dolor no llegue ni a rozarte.

Que no descubras lo feo de la vida
ni se empapen de lágrimas tus ojos.

Tus ojos
que no se hicieron para llorar.

lunes, 8 de marzo de 2010

51. POEMA ANTIBIÓTICO. LA BUENA SUERTE DE LOS NÚMEROS CAPICÚAS (IV)





Si me duele la garganta y voy al médico y me dice que es vírico y que no necesito antibióticos no me lo creo.

Si, por eso, vuelvo por la tarde a otro médico y le digo que me mire también los oídos, y que me ausculte y me dice que es vírico, que es normal con tanta lluvia y que no, que no necesito antibióticos, tampoco me lo creo.

Pero si, mientras el médico escribe su receta, miro en su cuaderno y veo que he sido el paciente número cuarenta y cuatro de esta tarde, me aferro a mi teoría de la buena suerte de los números capicúas y entonces, ya sí, estoy completamente seguro de que pronto me sentiré mucho mejor.

Por cosas así –no por otras- me declaro poeta.