Hay una ciudad, al noroeste, donde nunca sale el sol
o eso es, al menos, lo que va diciendo por ahí la gente.
Pero yo que he estado en esa ciudad y que ya he vuelto,
aseguro que, si no salió, fue sólo porque no era necesario.
Y que cuando las nubes, por fin, se quitaron de en medio
supimos que detrás, en el fondo, el sol siempre estuvo allí.
