sábado, 9 de octubre de 2010

78. LISBOA; QUE BIEN LISBOA.



Estimado Beltrán:

Esta mañana en el trabajo me preguntaron si el lunes "hacía" puente o no. Ya ves, ni sabía que era doce de octubre, pero entonces pensé en ti, y en que no puedo seguir siendo así . Te prometí un correo de Lisboa que compensara el que nunca te escribí sobre la playa. Y aquí estoy, sin saber bien qué decir.

No sé si conoces Lisboa pero no hay mucho que se pueda contar. Eso es, al menos, lo que pienso yo. Lisboa te encantará (o no) , pero si es que sí, lo será desde el principio, desde la primera vez que le preguntes a alguien cualquier cosa y reconozcas la amabilidad, y - a partir de entonces- ya no necesitarás más.

Anda mucho, y pregunta. Es muy fácil, el centro, el barrio alto, la zona del castillo, y mogollón de sitios que tendrás que descubrir tú, pero lo más importante es andar, y mirar para todos lados, y sentarte y disfrutar.

Así será tu Lisboa, que es lo que realmente importa. En las guías o en internet te dan muchos más datos, pero yo no me veo capaz. Te copiaré, por si acaso, el final de una película que detesto, pero esta parte es genial.

Un beso. Espero que estés contento.

http://www.youtube.com/watch?v=dMi6nSK4AQY

Monta mucho en tranvía e intenta pararte en todas las paradas de metro. Cada una es especial.


"Lisboa; qué bien Lisboa" es un poe-mail de mi amigo antihéroe. Podéis leer más sobre él en su página http://www.fotolog.com/elantiheroe


La foto es de esta tarde. Pese a que está lloviendo, hay ropa tendida en Lisboa.

miércoles, 6 de octubre de 2010

77. NOSOTROS DOS.



Lo último que he leído es el libro de relatos “Once Maneras de Sentirse Solo”, de Richard Yates.

Aunque en un primer momento no le presté demasiada atención al título, después he pensado que la mención al once quizá no tenga tanto que ver con el número de relatos del libro sino con el propio sentimiento de soledad.

Si buscas once en la wikipedia, te dirá que es un número primo y que, como consecuencia de la traición de uno de los doce Apóstoles, su utilización ha sido descartada de la simbología cristiana.

Si lo buscas en el diccionario, te dirá poco más que once son diez más uno.

Luego están los que dicen que si lo que pasó el 11S o que si lo que pasó el 11M.

Yo tengo mi propia teoría, y es que la tragedia del once radica, simplemente, en estar formado por dos unos. Algo así como lo que nos pasa a ti y a mí cuando dejamos de ser nosotros.

viernes, 1 de octubre de 2010

76.POEMAS DESEDITADOS.


Ayer, el último día del plazo, envié mi poema número 55 a un concurso. Las bases establecían, entre otros requisitos, que las obras debían ser inéditas, por lo que he borrado el texto del blog. Al final he optado por no eliminar la entrada por completo, para no tener que renumerar el resto de poemas y, sobretodo, para no perder los comentarios.

Además, he creado una nueva etiqueta para estos casos: poemas deseditados.

No creo que conceptualmente sea posible deseditar un texto ya publicado, de la misma manera que los niños, una vez en el mundo, no pueden regresar al cuerpo de sus madres. Por lo pronto, e
l término no viene recogido en el diccionario, lo que lejos de preocuparme me llena de esperanza.

Y es que, si yo fuera uno de esos poetas capaz de inventar palabras, poco me importaría ya perder todos los concursos a los que presento mis poemas.

jueves, 23 de septiembre de 2010

75. ENFERMO


A veces enfermo de silencio.

Primero oigo un golpe seco,
que me cierra la puerta por dentro.

Después, siempre es lo mismo:

incapaz de pronunciar palabra
contemplo una vez más
cómo se apagan, una a una,
todas las luces de la casa.

martes, 31 de agosto de 2010

74. LO QUE YA NO SIRVE.


Hace tiempo que atesoro una nueva afición. En la cola del supermercado busco por el suelo las listas de la compra de los que ya han pasado por caja.

Me encanta observar la variedad de papeles o cartones en los que la gente las escribe. Las abreviaturas, los tachones, las faltas de ortografía. Las diferentes formas para referirse a un misma cosa.

Me imagino, entonces, a la persona que las escribe. Valoro, por los productos, si lleva o no una alimentación equilibrada, si tiene una mascota o si hay niños viviendo en casa. Pienso en si habrá olvidado algo y tendrá que volver mañana.

Esto, en el fondo, me produce mucha pena. Siempre aparecen tiradas por cualquier lugar, pisadas por otros compradores. La costumbre de desprendernos de lo que ya no sirve.

Por eso las recojo. Me las meto en el bolsillo y, cuando llego a casa, las tiro en la papelera.

miércoles, 18 de agosto de 2010

73. MIENTRAS TANTO CÓGEME LA MANO.


Pocas veces empiezo y termino un libro en el mismo día. Eso sólo ocurre si el libro es muy corto o, aunque extenso, capaz de moverme algo por dentro.

Mientras leo en la cama, mi hermana en la cocina prepara dos tortillas de patata para la cena. Por la ventana veo a mi padre trastear, como muchas tardes, en la habitación donde guarda las cañas de pescar. Y del salón me llega la risa de mi sobrino, que aún no tiene un año y medio, y que aprende con mi madre a encajar las piezas de su puzzle de madera.

Cuando termino el último poema, el olor de la cebolla friéndose se ha extendido ya por toda la casa y es entonces cuando entiendo esa sensación del tiempo detenido a la que se refiere el poeta.

Hasta aceptar, con más o menos naturalidad, que pronto, también nosotros, habremos desaparecido.

martes, 3 de agosto de 2010

72. LA RUTA PNPE 23



A dos mil quinientos metros de altura el frío.
Piedras, pájaros y alguna flor.

A dos mil quinientos metros de altura no hay casi nada.
Sólo lo importante
.